viernes, 23 de abril de 2010

Conceptos sobre “enchamigarse”

Es común en esta latitud del país que se utilice el término “enchamigada” haciendo alusión a las reuniones, que no necesariamente se rigen por días particulares ni ocasiones puntuales.
Es que la enchamigada no necesita de libretos ni parámetros particulares, solo alcanza la amistad (bien entendida) algo para generar la excusa (puede ser una comida, un mate o una charla impostergable) y algunos elementos que pueden ser de los más variados, desde la guitarra criolla, el acordeón, o bien las cartas de truco o algún otro elemento similar.
Pero que se entienda que enchamigarse no es juntarse por el simple hecho de juntarse… y para empezar a entender esto, debiéramos remontarnos primero a los orígenes de una palabra, también común en estos lares, el “chamigo”.
Chamigo podría parecer una palabra campechana que hace alusión al simple amigo… sin embargo es más que eso. Varias son las obras que abordan el tema tratando de explicar este vocablo, aportando todas quizás un poco de luz sobre el tema. De hecho podemos empezar sentenciando que chamigo no es el equivalente campechano de amigo. Chamigo es un poco más… es un término que no se le aplica a cualquier persona. Por encima de la amistad, el chamigo es confidente, es oído calificado para escuchar sin juzgar cualquier tipo de desahogo, para el que lo da es un apretón de corazón, y para quien lo recibe, un don otorgado.
Pero no solo a esto se limita el chamigo… sino que también está en la reprimenda “eso no se hace chamigo” ó en la advertencia “ojo con eso chamigo”, y esto no es intentar llegar poéticamente a todo lo excelentemente logrado por los verdaderos acuarelistas que se han acercado a la definición, sucede que la palabra, de hecho y desde su raíz, suena poética.Habiendo tratado de explicar lo que es chamigo, se entiende claramente que la enchamigada no es una reunión, sino que es la necesidad de encontrarse y compartir, sin libretos, sin diferenciación entre el uno y el otro, que tiene la particularidad de servir para llenar el espíritu de los enchamigados, que es, en pocas palabras, una necesidad que surge desde el fondo de la correntinidad, desde el fondo del espíritu litoraleño que desde tiempos inmemorables tiene la sana costumbre de “enchamigarse”.

1 comentario:

  1. NO me gusta el termino "enchamigar". Suena desagradable.

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